El ministro de Fomento, Óscar Puente, ha sido objeto de críticas por parte de colectivos profesionales y políticos tras el mortal descarrilamiento de dos trenes de Alta Velocidad en Adamuz (Córdoba). A pesar de las constantes incidencias que han afectado la red ferroviaria, incluidos retrasos y averías, Puente ha minimizado las preocupaciones y descalificado a sus críticos, calificándolos como «derecha paleta». A pesar de las advertencias de los maquinistas sobre el mal estado de las vías, el ministro ha insistido en que España vive su mejor momento ferroviario y ha atribuido los problemas a gobiernos anteriores, sin admitir la necesidad de mejoras en el sistema actual.
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