El trágico descarrilamiento del tren de Iryo, ocurrido en Adamuz, Córdoba, ha dejado 42 víctimas mortales y está siendo investigado por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). El accidente se produjo en el kilómetro 318 de la línea Madrid-Sevilla y parece estar relacionado con marcas inusuales en las ruedas de los cinco primeros coches del convoy, cuyos motivos aún se investigan. Estas marcas podrían coincidir con posibles fisuras en la vía férrea. Además, se detectaron rozaduras similares en otros trenes que transitaron por el mismo punto antes del siniestro. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha confirmado estos hallazgos preliminares, aunque las causas exactas aún no se han determinado.
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