En medio de un complejo escenario geopolítico, Rusia ha intensificado sus amenazas hacia Europa, advirtiendo sobre la posibilidad de una «destrucción en minutos» si los países europeos continúan brindando apoyo a Ucrania. Este incremento en la retórica agresiva ocurre tras el reciente alejamiento de Estados Unidos del conflicto, dejando a Europa en una posición vulnerable. Rusia busca así disuadir a las capitales europeas de mantener su respaldo a Kiev, subrayando las potenciales consecuencias de alinearse contra Moscú en un conflicto que sigue intensificándose en la región.
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