El presidente ruso ha logrado imponer su enfoque en las negociaciones internacionales, haciendo que sus métodos prevalezcan incluso en su ausencia. Este dominio de la dinámica negociadora subraya su influencia y el control que ejerce sobre los acuerdos, manteniendo su agenda y objetivos como parte fundamental en las discusiones a nivel global. Este fenómeno no solo destaca la capacidad estratégica del líder ruso, sino también la manera en que su país maneja la política exterior, dictando a menudo las pautas de diálogo incluso cuando no ocupa un lugar físico en la mesa de negociaciones.
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