Qualcomm y Arm Reajustan Estrategias ante la Crisis de Memoria en el Sector Móvil para 2026

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Qualcomm y Arm Reajustan Estrategias ante la Crisis de Memoria

La industria de los smartphones se enfrenta a un desafío inesperado, no impulsado por una innovación espectacular, sino por un componente estratégico: la memoria. En un sector donde el rendimiento ya no se mide únicamente por la potencia del procesador, el equilibrio entre la memoria DRAM, el almacenamiento y la capacidad de aceleración para Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en un factor crucial. Esta situación está redefiniendo el juego para gigantes como Qualcomm y Arm, ya que el suministro y precio de los chips de memoria están empezando a dictar el ritmo de todo el mercado tecnológico.

La paradoja es evidente. Mientras los centros de datos avanzan hacia la construcción de infraestructuras masivas para la IA, los dispositivos de consumo como móviles, tablets y portátiles compiten por los mismos recursos. Los principales fabricantes de memoria están destinando cada vez más capacidad a productos avanzados como la memoria de alto ancho de banda (HBM) para aceleradores de IA, reduciendo así el margen para la producción de DRAM convencional, lo que a su vez tensa el suministro para la electrónica de consumo.

Qualcomm ha experimentado un récord en sus ingresos del primer trimestre fiscal de 2026, alcanzando los 12.300 millones de dólares, pero ha emitido una advertencia sobre el posible cuello de botella que podría impactar al sector a corto plazo. La empresa proyecta una disminución en los ingresos del segmento de dispositivos móviles para el segundo trimestre, situándose en torno a los 6.000 millones de dólares, reflejando el impacto de un suministro limitado de memoria DRAM.

La situación es particularmente desafiante para Arm, que aunque no fabrica chips, vende propiedad intelectual que es esencial para el ecosistema tecnológico. Arm ha reportado un aumento del 26% en sus ingresos durante el último trimestre, impulsado por el crecimiento en sus royalties y licencias. Sin embargo, el cuello de botella en el suministro de memoria podría afectar la velocidad a la que estos ingresos se materializan, introduciendo incertidumbre en un mercado móvil que hasta ahora se había considerado dinámico.

La presión se siente de manera desigual en el mercado de smartphones. Mientras que los dispositivos de gama alta tienen cierta flexibilidad para absorber aumentos de costos, los modelos de gama media y baja enfrentan serios desafíos. Unos cuantos dólares más por la memoria DRAM o NAND pueden alterar significativamente el balance de sus especificaciones técnicas, y esto ha llevado a proyecciones de una posible caída del 0,9% en los envíos mundiales de smartphones para 2026.

La industria, conocida por transiciones anteriores en hardware, está observando varias tendencias como consecuencia de esta situación: modelos con menos RAM o almacenamiento, más segmentación para ajustar la disponibilidad de componentes, cambios en las prioridades de producción, y una volatilidad considerable en el stock que resulta en lanzamientos con cantidades limitadas y reposiciones irregulares.

El telón de fondo de todo esto es un ecosistema tecnológico donde la memoria ya no es solo un componente más, sino un elemento fundamental para ejecutar las funciones modernas que los consumidores esperan. En esta lucha entre la creciente demanda de IA y la presión sobre la fabricación de memoria, se vislumbra un difícil equilibrio por alcanzar en 2026. Qualcomm y Arm deben navegar este desafío con estrategias adaptativas, en un entorno donde el rendimiento excepcional y la potencia de IA son esenciales, pero pueden verse limitados por la disponibilidad y costo de un componente clave históricamente subestimado.

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