La pugna legal entre Qualcomm y Arm continúa intensificándose, marcando un nuevo capítulo en un prolongado enfrentamiento en el mundo de los semiconductores. La más reciente batalla judicial se centra en una acusación de Qualcomm contra Arm por supuestamente no eliminar documentos confidenciales relacionados con Nuvia, una adquisición clave de Qualcomm en 2021. Según la demanda, este incumplimiento del acuerdo de licencia podría acarrear consecuencias legales significativas para Arm.
La relación entre ambas compañías se ha caracterizado por una creciente tensión en los últimos años. El conflicto inicial surgió cuando Arm demandó a Qualcomm por presunta violación de licencias a raíz de los chips desarrollados por Nuvia. Arm solicitó entonces la retirada del mercado de estos chips y una indemnización, pero el fallo del tribunal, favorable para Qualcomm, permitió que los productos continuaran en circulación.
Lejos de poner fin a la disputa, Arm prometió una nueva ofensiva legal en un intento de revertir el fallo desfavorable. En respuesta, Qualcomm ha intensificado su estrategia judicial al alegar que Arm ha incumplido las condiciones acordadas respecto a la confidencialidad de la tecnología de Nuvia. En concreto, Qualcomm acusa a Arm de emplear ilegalmente configuraciones de Nuvia para desarrollar sus propios procesadores personalizados, lo cual constituiría una violación clara de los acuerdos contractuales.
Para sustentar estas acusaciones, Qualcomm asegura que los empleados de Arm no recibieron instrucciones adecuadas para eliminar información confidencial de Nuvia, persistiendo un uso indebido de la tecnología proporcionada bajo licencia. Qualcomm solicita un juicio para dilucidar estas responsabilidades y establecer las repercusiones para Arm.
Por su parte, Arm mantiene que no está en competencia directa con Qualcomm debido a su enfoque distintivo en la concesión de licencias de arquitectura y no en la fabricación de chips. No obstante, de comprobarse las acusaciones de Qualcomm, la reputación y la posición de mercado de Arm podrían recibir un golpe significativo.
El esperado juicio está programado para 2026, lo que implica que el sector tecnológico global seguirá observando con interés los desarrollos de esta encarnizada disputa. El resultado de este conflicto podría tener repercusiones de largo alcance, redefiniendo las dinámicas del lucrativo y competitivo negocio de semiconductores en los años venideros.