El reciente acuerdo del PSOE con Junts para el reparto de menores inmigrantes no acompañados ha generado polémica al asignar a Madrid la recepción de más de 700 menores, mientras que Cataluña sólo acogerá entre 20 y 30. Este pacto, que se alinea con las demandas del líder independentista Carles Puigdemont, incluye la controvertida cláusula que permitiría a Cataluña vetar la entrada de inmigrantes que no hablen catalán. La decisión ha sido criticada por su supuesto sesgo xenófobo y sus similitudes con posiciones que el propio gobierno ha acusado como racistas en otros contextos. La contradicción subraya una tensión política, ya que Puigdemont, a pesar de no gobernar en Cataluña, parece influenciar significativamente en la política migratoria nacional, creando cuestionamientos sobre la coherencia del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
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