En el mundo de la construcción de sistemas de Inteligencia Artificial (IA) a gran escala, la demanda no solo se centra en obtener más GPUs. La atención se ha volcado también en mover datos dentro de los racks a velocidades vertiginosas y con latencias mínimas. Aquí, los métodos tradicionales de conexión empiezan a mostrar sus limitaciones: el cobre se enfrenta a problemas físicos cada vez mayores y la tecnología óptica, aunque prometedora, a menudo resulta costosa y compleja para conexiones a corta distancia.
Surgen entonces soluciones vanguardistas que hace poco podrían haberse considerado ciencia ficción: las interconexiones por radio dentro de los centros de datos, usando frecuencias milimétricas y de terahercios, y utilizando guías de onda en lugar de cables tradicionales. En este innovador terreno, Point2 y AttoTude lideran la marcha, como destaca IEEE Spectrum.
Los sistemas de IA instalados en racks no solo se enfocan en entrenar y ejecutar modelos; también demandan un constante intercambio de datos entre aceleradores, CPUs y redes internas. Con la subida de los anchos de banda, el cobre enfrenta barreras físicas, provocando pérdidas e interferencias que obligan a aumentar el material, el consumo y a reducir la distancia útil. Por su parte, la óptica resuelve algunos problemas, pero trae consigo complicaciones de costo y producción, especialmente para distancias cortas dentro de los racks.
Las propuestas de Point2 y AttoTude ofrecen soluciones alternativas revolucionarias. Point2 presenta el ‘active radio cable’, que se basa en ocho guías de onda denominadas e-Tube. A cada extremo del ‘cable’ se conecta un módulo que transforma señales digitales en radio modulada y viceversa, utilizando frecuencias de 90 GHz y 225 GHz para lograr una capacidad de 1,6 Tb/s. Estas guías son más compactas que sus equivalentes de cobre, lo que permite conexiones eficaces dentro de hasta 7 metros.
Por otro lado, AttoTude busca operar a frecuencias aún más elevadas, entre 300 y 3.000 GHz, utilizando una guía de onda dieléctrica estrecha para minimizar pérdidas. Ha logrado una demostración de 224 Gb/s a 970 GHz, y proyecta que podría alcanzar hasta 20 metros. Aunque no reemplazarían completamente a todas las conexiones en centros de datos, estas tecnologías indican hacia dónde se está orientando la industria cuando el cobre y la óptica no son suficientes.
Las guías de onda nacen de la necesidad de superar los límites del cobre a frecuencias elevadas, pues sostener la señal obliga a aumentar el tamaño del conductor, sacrificando densidad y eficiencia energética. Por el contrario, las guías de onda permiten confinar y transportar señales de radio a frecuencias donde otros métodos fallan.
Pese al potencial de estas innovaciones, todavía deben sortear desafíos considerables. Entre ellos, la validación de sus ventajas energéticas, sus costes y latencias en escenarios reales y la integración con sistemas de centros de datos estándar. Para 2026, sus posibilidades de arraigarse en el mercado dependen de su estandarización, pruebas a gran escala, y viabilidad económica comparada con las tecnologías ópticas y de cobre.
La lucha por optimizar la conectividad dentro del rack de IA continúa, demostrando que el futuro del escalado eficiente de la inteligencia artificial no recae solo en las unidades de procesamiento gráfico, sino también en las conexiones que unen cada parte del sistema.








