Rapidus acelera para conquistar los 2 nm: Japón se prepara para desafiar a TSMC en la era post-silicio

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Rapidus acelera para conquistar los 2 nm Japon se prepara

La competencia global por el liderazgo en la producción de semiconductores sigue intensificándose, y un nuevo contendiente ha emergido desde Japón: Rapidus. La empresa busca catapultarse al frente con la producción de chips de 2 nm, prevista para la segunda mitad del año fiscal 2027. Un desafío que, hasta hace poco tiempo, podría haberse considerado improbable, se encuentra ahora en el centro de una ambiciosa estrategia japonesa para recuperar protagonismo en el sector.

Este esfuerzo no es solo un avance tecnológico, sino una maniobra estratégica para reducir la dependencia extranjera en medio de crecientes tensiones geopolíticas y una demanda cada vez mayor de chips destinados a inteligencia artificial, automoción y otros sistemas críticos. La planta de Chitose, ubicada en Hokkaido, se perfila como el epicentro de este renacimiento, con planes de ampliar su capacidad inicial de producción de 6.000 a 25.000 obleas mensuales en su primer año de operación a gran escala.

Uno de los mayores desafíos para Rapidus será gestionar el yield, un factor crucial en la fabricación de chips avanzados, que determinará los márgenes de rentabilidad del proyecto. La compañía planea desplegar más de 200 equipos durante el incremento de capacidad inicial, poniendo un fuerte enfoque en el control avanzado de procesos para evitar cuellos de botella.

Para validar sus capacidades, Rapidus ha iniciado la producción de prueba de estructuras GAA de 2 nm, lo que representa un paso esencial hacia su objetivo de 2027. Este avance es respaldado por un enfoque de procesado “single-wafer”, que busca optimizar el control y la detección de anomalías a costa de una mayor complejidad y posibles ralentizaciones en el throughput.

En su búsqueda de sostenibilidad comercial, Rapidus trabaja para atraer clientes de alto perfil, con negociaciones en curso con líderes tecnológicos como Apple y Google. Japón respalda la iniciativa con una inversión gubernamental de 200.000 millones de yenes, subrayando la importancia estratégica del proyecto.

El enfoque de la empresa también se extiende hacia el back-end de la producción, con la automatización avanzada y tecnologías de chiplets en juego para mejorar la eficiencia y mantener la competitividad.

Rapidus enfrenta una ventana de oportunidad limitada para demostrar que puede cumplir con tres requisitos críticos: madurar tecnológicamente, escalar adecuadamente y atraer suficiente demanda del mercado. Si logra estos objetivos, Japón podría redefinirse como un líder en la fabricación de semiconductores avanzados, no únicamente desde el prisma de los materiales y componentes.

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