Cincuenta años después de que España retirara su bandera del Sáhara Occidental, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) sigue siendo el corazón de la lucha saharaui por la descolonización y su independencia. Fundada en 1976 por el Frente Polisario, la RASD no solo busca la liberación del territorio aún bajo control marroquí, sino que también representa un desafío directo a las afirmaciones de soberanía de Marruecos sobre la región. La proclamación de la RASD y su posterior admisión en la Unión Africana refuerzan su posición como entidad estatal en el exilio que defiende los derechos del pueblo saharaui frente a la comunidad internacional, la cual ha fallado en implementar un referéndum para la autodeterminación prometido por Naciones Unidas. En medio de este escenario, Estados Unidos y Marruecos exploran nuevas discusiones para tratar de resolver un conflicto que sigue vigente, con la RASD trabajando para mantener su reconocimiento y evitar que su estatus se diluya en un acuerdo que no contemple su independencia plena.
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