Las sonrisas se han congelado en el Kremlin tras el reciente giro diplomático entre Ucrania y Estados Unidos. Después de tensas relaciones, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, convenció a Donald Trump de su compromiso con la paz, logrando un alto el fuego inmediato de 30 días en el marco de la pax americana de Trump. Esto ha llevado a la reanudación de la ayuda militar estadounidense a Ucrania. Sin embargo, el alto mando ruso se opone a la tregua propuesta, viendo el movimiento como una amenaza a sus avances en Kursk y el Donbás. Mientras tanto, Estados Unidos y sus aliados exploran nuevas estrategias para asegurar la soberanía ucraniana, incluyendo la posibilidad de una misión europea para el mantenimiento de la paz. Trump busca terminar el conflicto con Ucrania como un Estado soberano, dejando a Putin en una posición incómoda y advirtiendo sobre posibles sanciones devastadoras si rechaza los términos del acuerdo.
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