El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, ha implementado medidas que ralentizan las salidas del país, lo que ha generado tensiones tanto internas como internacionales. Esta situación ha llamado la atención de Estados Unidos, que ha puesto la mirada sobre Cabello, acusándolo de ser una figura clave en el mantenimiento del actual régimen y en actividades vinculadas al control político. Las acciones del ministro han sido vistas como una estrategia para restringir la movilidad y mantener el control sobre la población, en un contexto de creciente presión internacional sobre el gobierno venezolano.
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