La Oficina Electoral Central de Rumanía ha vetado la candidatura del ultranacionalista Calin Georgescu para las elecciones presidenciales de mayo, tras la anulación de la primera vuelta en noviembre por sospechas de financiación ilegal y posible injerencia rusa. Este rechazo ha polarizado aún más a la sociedad rumana, con el respaldo de la derecha populista y ciudadanos descontentos frente al apoyo de las instituciones europeas a la decisión judicial. Mientras que el gobierno de Donald Trump y figuras como Elon Musk han cuestionado la cancelación del triunfo inicial de Georgescu, el rechazo a su candidatura ha desencadenado protestas masivas y detenciones relacionadas con una supuesta conspiración contra el Estado, implicando a diplomáticos rusos y figuras militares del pasado. Georgescu enfrenta investigaciones por financiación irregular y formación de grupos fascistas, en un contexto de tensión geopolítica que afecta las relaciones internacionales de Rumanía.
Leer noticia completa en El Pais.