En una declaración contundente, el ministro del Interior de un país latinoamericano ha afirmado que el Gobierno no está dispuesto a negociar con los reos, reafirmando una postura de firmeza ante las demandas que puedan plantear desde las cárceles. Esta decisión subraya la intención del Ejecutivo de mantener el control y no ceder ante presiones dentro del sistema penitenciario, buscando con ello asegurar la seguridad y el orden público. La declaración llega en un momento en que la situación carcelaria se encuentra en el centro del debate nacional, sugiriendo que la administración tiene la intención de enfrentar los desafíos sin dar lugar a concesiones que puedan interpretarse como señales de debilidad.
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