Reconexión Estratégica: El Avance del ‘Stack’ Tecnológico Chino en América Latina ante la Retirada Occidental

4
minutos de tiempo de lectura
Reconexion Estrategica El Avance del Stack Tecnologico Chino en America

En los últimos años, la estrategia de desinversión corporativa en América Latina se ha considerado un ejercicio de prudencia, concentrándose en la venta de filiales y reducción de deuda para enfocar las operaciones en mercados más seguros. España ha seguido este patrón con casos como Telefónica, que ha avanzado en el retiro de su unidad Hispam, e Iberdrola, que ha cerrado operaciones significativas en México con la venta de 13 centrales por un valor de 6.200 millones de dólares.

Sin embargo, este enfoque financiero tradicional parece insuficiente cuando se analiza desde una perspectiva tecnológica. No se trata solo de la propiedad, sino del reordenamiento del «stack» físico y digital que mantiene operativa la economía moderna. En una era dominada por la inteligencia artificial, la electrificación masiva y cadenas de suministro tensas, perder estas piezas esenciales equivale a ceder el control sobre poderosas palancas económicas.

El análisis geopolítico y de infraestructuras sugiere que lo que Occidente denomina «de-risking» podría estar dejando un vacío de poder en áreas críticas como la logística, energía, datos y financiación. En logística, por ejemplo, los puertos modernos son sistemas ciberfísicos avanzados. Un caso emblemático es el megapuerto de Chancay en Perú, liderado por COSCO, que representa la nueva conectividad transpacífica, acortando rutas y reduciendo costos, lo que podría transformar el comercio entre China y Sudamérica.

Asimismo, la competencia por el control de los nodos logísticos se observa en el Canal de Panamá, donde la compra y gestión de terminales se ha transformado en un tema de gran relevancia política y económica. Quien controla estos nodos no solo establece estándares de integración y seguridad, sino que también influye en qué industrias pueden escalar rápidamente.

En el sector energético, la transición hacia energías limpias y el auge de la inteligencia artificial demandan recursos como el cobre y el litio. Sin la cadena completa de valor del litio, que incluye extracción, procesamiento y manufactura de baterías, es imposible escalar la electrificación. En el «Triángulo del Litio» (Chile, Argentina y Bolivia), China ha fortalecido su presencia, desde la asociación con actores clave como SQM en Chile hasta proyectos expansivos en Argentina y Bolivia.

La red eléctrica y de datos es otro ámbito donde la influencia china se ha incrementado en América Latina, comprando y controlando distribuidoras en países como Chile y Perú. Además, el desarrollo de infraestructura digital es crucial para atraer inversiones en nubes de datos y hubs de inteligencia artificial, sectores que requieren energía confiable y datos de baja latencia.

Financieramente, China ha ampliado su presencia en América Latina a través de swaps, líneas de crédito y otras soluciones financieras, vinculando la infraestructura con su ecosistema financiero y tecnológico, lo que genera dependencias a largo plazo.

El dilema no se trata simplemente de si esta influencia es negativa o inevitable, sino de qué se vende, bajo qué condiciones, qué se retiene y cómo se diversifica. Si bien la inversión extranjera ha llenado vacíos de infraestructura, ceder nodos críticos y financiación externa puede aumentar riesgos de dependencia. Empresas y gobiernos deben mapear sus dependencias y fortalecer la ciberresiliencia y el control operativo.

De cara a 2026, será crucial que América Latina y otras regiones evalúen cómo están organizadas sus infraestructuras críticas, asegurando que la posición estratégica no se vea comprometida por dependencias tecnológicas o financieras que puedan atentar contra su autonomía de decisión y control.

TE PUEDE INTERESAR

Reconexión Estratégica: El Avance del 'Stack' Tecnológico Chino en América Latina ante la Retirada Occidental — Andalucía Informa