Los pescadores del suroeste de Inglaterra han capturado 3.000 toneladas de pulpo común en el primer semestre de 2026, superando las capturas de la flota gallega en los últimos dos años. Este fenómeno, que comenzó entre 2024 y 2025, se debe a las corrientes marinas que trasladaron paralarvas desde el norte de Francia a la costa de Devon y Cornualles. Las condiciones climáticas favorables aceleraron la reproducción y la expansión de la especie, que ahora avanza hacia el norte, llegando a Gales y Escocia. La proliferación de pulpos ha alterado el ecosistema marino británico, reduciendo las poblaciones de crustáceos y forzando a los cefalópodos a cambiar su dieta, lo que también ha derivado en casos de canibalismo. En España, uno de los principales importadores de pulpo, la irrupción del stock británico ha afectado el mercado, con precios más bajos y nuevas prácticas de clasificación de capturas. Esto ha permitido a los comercializadores españoles ampliar sus fuentes de importación, reduciendo su dependencia de Marruecos y Mauritania, al tiempo que los pescadores gallegos enfrentan presiones en los precios debido a la abundante oferta británica.
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