Pablo Motos, conocido conductor de «El Hormiguero», vivió una infancia alejada de la fama en Requena, Valencia, en una familia humilde. Con una curiosidad insaciable, Motos narró cómo en su niñez trataba de comprender el mundo a su alrededor, a menudo con métodos poco convencionales. Un ejemplo es cuando destruyó el televisor en blanco y negro de su hogar con la esperanza de que sus padres lo reemplazaran por uno a color, al igual que el de sus vecinos. Desde pequeño, su interés por experimentar también lo llevó a provocar incidentes domésticos, como incendios por intentar conectar varios altavoces simultáneamente. En la escuela, su comportamiento inquieto y su dificultad para concentrarse en temas poco interesantes suscitaron desconcierto entre sus maestros. Esta personalidad exploradora y rebelde prefiguraba la creatividad que lo distingue hoy en día.
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