A los 90 años, Woody Allen sigue trabajando con la misma intensidad de siempre, desafiando las convenciones sociales sobre la jubilación. Con más de 50 películas en su haber, Allen nunca ha considerado retirarse, afirmando que la jubilación es para quienes no disfrutan de sus trabajos. Para él, el cine no es solo una profesión, sino una parte intrínseca de su existencia. Sin embargo, su perspectiva refleja un privilegio ligado al talento, la suerte y la posibilidad de elegir libremente su vocación, un lujo que no todos pueden permitirse. Así, mientras Allen mantiene su prolífica carrera, muchos ven en la jubilación la oportunidad de vivir de otra manera.
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