Durante la posguerra española, la cocina se adaptó a la escasez, improvisando con los pocos recursos disponibles. Un ejemplo es el «turrón del pobre», un dulce casero que servía como sustituto del tradicional y costoso turrón navideño. Este simple manjar, elaborado con higos secos y nueces, surgió en un contexto donde ingredientes como almendras y miel eran inaccesibles. La receta reflejaba el ingenio de las familias para brindar un toque dulce en fechas señaladas, especialmente en Navidad. Variantes regionales, como el «escaldao» en Asturias o versiones con bellotas, ilustran cómo cada comunidad usaba lo que tenía a mano para recrear experiencias culinarias festivas.
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