La ministra de Igualdad, Ana Redondo, enfrenta críticas tras no cumplir su promesa de cambiar al proveedor de las pulseras antimaltrato, dispositivos que han fallado en proteger a las víctimas de violencia de género. Anunciado en un vídeo de septiembre, el nuevo contrato con «avances tecnológicos» aún no se ha materializado, dejando el problema sin resolver. Asociaciones de víctimas y fiscalías han alertado sobre los errores del sistema, que Redondo intentó minimizar, calificando de injustas las críticas de la oposición. Sin embargo, sigue la preocupación por el uso seguro de las pulseras, que presentan problemas de eficiencia y han visto un descenso en su uso.
Leer noticia completa en OK Diario.




