La Universidad Complutense de Madrid enfrenta un momento crítico tras la renuncia de la Delegación del Rector para las Políticas Sociales, motivada por el drástico recorte de horas dedicado a tareas no docentes, que -según los afectados- ha dificultado implementar políticas cruciales como el protocolo contra el acoso. Este tijeretazo es parte de un ajuste en el presupuesto universitario, destinado a devolver un considerable crédito a la Comunidad de Madrid. En paralelo, la Delegación para la Igualdad también ha manifestado su preocupación, aunque no ha dimitido, señalando que el tiempo asignado es insuficiente para atender las necesidades de una población estudiantil mayormente femenina. La reducción de horas laborales, aprobada por órganos universitarios, ha deteriorado el compromiso social del personal afectado, que ya se quejaba de un «nulo reconocimiento» a su labor. Sin embargo, desde la Complutense han asegurado estar gestionando la transición conforme a sus procedimientos internos habituales, agradeciendo la labor del equipo saliente mientras buscan asegurar la continuidad institucional.
Leer noticia completa en El Pais.


