En una evocación poética y sentimental, el autor rinde homenaje a una amplia gama de personas que conforman el tejido social, desde mujeres madrugadoras hasta niños curiosos, pasando por médicos, enfermeras, poetas y artesanos. Con un tono lírico, la columna busca brindar consuelo y reconocer la importancia de cada individuo, celebrando sus peculiaridades y contribuciones únicas en el inicio de un nuevo año. El texto destaca la esperanza y el valor de encontrar momentos de felicidad y sosiego entre las rutinas diarias y los desafíos que cada quien enfrenta.
Leer noticia completa en El Pais.

