En medio de crecientes tensiones internacionales, un dron tipo Shahed impactó el lunes pasado en la base de la Real Fuerza Aérea británica en Akrotiri, Chipre, causando daños menores sin víctimas, pero generando una ola de críticas hacia el Gobierno británico por su lenta respuesta. Tras confirmar que el dron no fue lanzado desde Irán, el ministro de Defensa, John Healey, visitó la isla para evaluar la situación. A pesar de las críticas de la líder conservadora Kemi Bandenoch sobre la falta de acción contra Irán, el primer ministro Keir Starmer optó por no unirse formalmente a la ofensiva estadounidense e israelí contra Teherán, aguardando una base legal y un plan viable. En respuesta a los ataques, el Reino Unido ha reforzado su presencia con aviones de combate y helicópteros en la región, además de planear el envío del destructor HMS Dragon para fortalecer sus capacidades defensivas.
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