Las patatas fritas fermentadas al estilo láctico prometen una experiencia culinaria única al aportar un ligero toque ácido similar al de las populares patatas con sal y vinagre, pero de manera más sutil. Este proceso no solo añade sabor, sino que también transforma el almidón en una textura más cremosa. Para lograr el resultado deseado, las patatas se sumergen en una salmuera durante 48 a 72 horas. El éxito de la receta radica en seguir rigurosamente los pasos, asegurándose de que las patatas permanezcan cubiertas durante la fermentación. Pueden freírse a bastones gruesos para optimizar su característico sabor y textura, siendo ideales para disfrutar solas o acompañadas de salsas que complementen su acidez.
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