La industria automovilística en Europa atraviesa una transformación significativa que afecta al empleo y a la competitividad de los países que participan en su cadena de valor. Un informe reciente del Grupo Adecco y la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) aborda esta situación y propone diversas estrategias para que las compañías, los legisladores y las regiones especializadas en automoción gestionen estos cambios de manera eficaz.
El estudio resalta tres fuerzas principales que están redefiniendo el sector: la electrificación de los vehículos, la digitalización de los procesos productivos y la creciente presión competitiva en el ámbito global. Estas fuerzas están alterando no solo las habilidades necesarias para las empresas, sino también los roles de los trabajadores y la capacidad de adaptación de las regiones clave en la industria automovilística. En este contexto, España aparece como un país destacado por su estabilidad y potencial para fortalecer su posición dentro del nuevo mapa del sector automotor europeo.
Un análisis comparativo sobre el empleo en la industria automovilística proyecta que para 2035, España podría emerger como uno de los mercados más resilientes frente a la disrupción, mostrando menos volatilidad que otros países europeos industrializados. Esto sugiere que, con políticas centradas en el capital humano, España tiene el potencial para atraer nuevas actividades y fomentar el empleo cualificado.
La inversión en formación y recualificación profesional en el ámbito de la automoción, respaldada por la Unión Europea, ha alcanzado los 2.450 millones de euros desde 2015 hasta 2025, colocando a España entre los principales beneficiarios de estos fondos. Sin embargo, el informe apunta a la falta de visibilidad sobre el impacto real de estas inversiones, lo que dificulta la identificación de las iniciativas más efectivas.
Elena Riber, directora de Automoción y Movilidad del Grupo Adecco, enfatiza que el principal desafío para España es transformar los recursos disponibles en formación efectiva y empleo cualificado para establecer una ventaja competitiva. El informe advierte que la falta de coordinación y el insuficiente uso de alianzas sectoriales podrían limitar la eficacia de dichas inversiones.
Además, la industria de la automoción enfrenta un entorno disruptivo que está redefiniendo su panorama, con desafíos adicionales como la planificación reactiva del empleo, la necesidad de un cambio cultural profundo y la dificultad de equilibrar la formación con la producción. Estos aspectos son especialmente relevantes en España, donde predominan las pequeñas y medianas empresas (pymes) y una marcada diversidad territorial.
De cara al futuro, las proyecciones de empleo en el sector indican un aumento en la demanda de perfiles cualificados, especialmente ingenieros y profesionales en tecnología de la información. A diferencia de otros países europeos, España muestra una evolución más favorable del empleo, con previsiones de crecimiento en el ámbito industrial en algunas regiones, mientras otros territorios europeos enfrentan descensos.
Por último, el informe subraya la necesidad de anticiparse a las demandas de cualificación y alinear la formación con las necesidades reales del mercado. A medida que regiones españolas como Cataluña y Aragón experimentan un aumento en la demanda de talento técnico y tecnológico, el desafío será garantizar que la oferta formativa se corresponda con las necesidades del sector, lo que podría posicionar a España como un líder en la transición hacia una automoción más sostenible y competitiva.








