Santiago Cantera, conocido por su enfrentamiento con el Gobierno durante el proceso de exhumación de Francisco Franco, ha culminado su liderazgo al frente de su orden religiosa tras completar el periodo máximo permitido de tres trienios. Esta situación marca el fin de una etapa notable, durante la cual Cantera se destacó por su firme postura ante las autoridades españolas, defendiendo la permanencia de los restos del dictador en el Valle de los Caídos. Su salida crea un espacio para la renovación dentro de la orden, en un contexto donde los ecos del pasado reciente aún resuenan en la política y la sociedad del país.
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