En un movimiento que evoca acciones pasadas, Estados Unidos ha lanzado un ataque conjunto con Israel contra Irán, según las recientes declaraciones de Donald Trump. A través de un mensaje en redes sociales, Trump ha instado a la población iraní a levantarse contra su gobierno, mientras supervisa la operación desde su residencia en Mar-a-Lago. Este ataque, que ocurre en medio de tensiones y un historial de hostilidad entre las dos naciones, marca la mayor concentración de poder militar estadounidense en Oriente Próximo desde la invasión de Irak en 2003. El despliegue incluye una considerable presencia naval, destacando portaaviones en la región. Mientras tanto, la retórica del gobierno estadounidense se centra en un supuesto cambio de régimen en Irán, pese a que no existen evidencias inmediatas de que el país esté desarrollando armas nucleares. Aunque Trump refuerza la narrativa de una intervención necesaria, se enfrenta a críticas por la falta de una justificación clara y los peligros de un posible enfrentamiento prolongado.
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