Restauradores en los Museos Vaticanos están embarcados en una minuciosa limpieza del famoso fresco «Juicio Final» de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, tapado parcialmente por un andamio que sostiene un lienzo del mismo diseño para no ocultarlo por completo. La directora de los museos, Barbara Jatta, y el responsable de Investigaciones Científicas, Fabio Morresi, explicaron que esta intervención busca eliminar una capa de lactato de calcio que ha opacado las vibrantes tonalidades del fresco durante años, debido a la respiración de millones de visitantes. El proceso implica el empleo de agua desionizada y papel japonés para proteger los pigmentos, una técnica que revive los colores sin dañar la pintura. Esta restauración no es la primera; en 1994, el fresco fue objeto de una restauración que dividió a los críticos por su audaz revelación de los colores originales. A lo largo de cinco semanas, este esfuerzo promete devolver a la obra su esplendor original justo antes de Pascua. El «Juicio Final», una obra monumental que Miguel Ángel completó entre 1536 y 1541 bajo el papado de Pablo III, representa con majestuoso dramatismo la escena bíblica del juicio de vivos y muertos, destacándose por su potente simbolismo y un detallado estudio anatómico de sus figuras.
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