Durante años, México ha sido un actor clave en el ensamblaje de servidores para el mercado estadounidense, aprovechando su proximidad geográfica, su capacidad industrial y el amparo del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (USMCA). Sin embargo, el panorama está cambiando. Factores como las nuevas olas arancelarias, la incertidumbre regulatoria y la evolución del hardware de inteligencia artificial, dominado por aceleradores y circuitos integrados específicos (ASIC), están provocando un reajuste en el mapa de aprovisionamiento de los fabricantes taiwaneses y sus socios de manufactura electrónica (EMS). Estos movimientos revelan una clara tendencia: un mayor enfoque hacia la región ASEAN como fuente de piezas y subcomponentes, sin descuidar el papel central de México en el ensamblaje.
Los datos comerciales de Estados Unidos subrayan la importancia de México, que, entre 2019 y 2024, ha mantenido su liderazgo como origen de las importaciones estadounidenses de servidores, aunque con una disminución en su peso relativo: del 80.4% en 2019 al 67.3% en 2024. En contraste, Taiwán ha visto un incremento significativo de su participación, pasando del 9.6% al 25.8% en el mismo periodo. China, por su parte, experimentó una caída, situándose por debajo del 1% en 2024. Este reajuste coincide con un aumento en el volumen total de importaciones, que creció de 31.36 a 61.76 mil millones de dólares.
La estrategia industrial ha vuelto a enfocarse en el debate arancelario para 2025 y 2026, donde la incertidumbre regulatoria y la presión política para aumentar el contenido regional han promovido una diversificación de proveedores. Los grandes ensambladores taiwaneses están recalibrando sus cadenas de suministro, optando por aumentar el aprovisionamiento desde países de la ASEAN, lo que ofrece alternativas en costo, capacidad y riesgo geopolítico. Este cambio no implica el desmantelamiento del esquema de ensamblaje en México, sino más bien una adaptación estratégica sin alterar su papel clave.
Paralelamente, hay un aumento de la inversión directa en Estados Unidos para productos de alto valor relacionados con la inteligencia artificial, como respuesta a la volatilidad comercial. Se reporta que las inversiones taiwanesas en Texas buscan fortalecer la capacidad de servidores orientados a IA, equilibrando la dependencia de México y amortiguando la incertidumbre arancelaria.
La evolución tecnológica es otro factor que está reorganizando las prioridades de la industria. El mercado de servidores está experimentando un auge impulsado por la inteligencia artificial, con un creciente protagonismo de los ASIC y plataformas especializadas que requieren componentes críticos, lo que aumenta la presión sobre la cadena de suministro. Esto ha llevado a las empresas a buscar proveedores alternativos y diversificar regiones, ya que un pequeño cuello de botella puede retrasar la salida de sistemas completos.
La foto más precisa para 2026 muestra un patrón híbrido donde México sigue siendo un importante centro de ensamblaje, mientras que la cadena de suministro se vuelve más flexible y de origen múltiple. Además, parte del hardware más estratégico, especialmente el relacionado con IA, está impulsando más inversiones en Estados Unidos para mejorar la resiliencia y reducir la exposición a cambios en la política comercial. En definitiva, se configura una cadena más compleja, pero mejor preparada para un mundo donde la competitividad de los servidores depende no solo del costo sino también de la continuidad del suministro y la capacidad de escalar en ciclos de demanda intensa.








