En Madrid, Glovo celebró sus primeras elecciones sindicales, transformando sus locales en centros de votación. La compañía había intentado durante años evitar estos comicios para mantener su modelo de negocio basado en autónomos, en contraposición al modelo asalariado impuesto por la «ley rider». En las elecciones, CC OO se impuso con 13 de los 27 delegados, seguido por Fetico y el Sindicato Libre del Transporte con cuatro cada uno. La participación fue baja, con solo el 11,1% de la plantilla acercándose a votar. Solidaridad, el sindicato asociado a Vox, no logró los resultados esperados a pesar de las predicciones. Los desafíos organizativos debido a la dispersión y composición de la plantilla se hicieron evidentes, pero el proceso es simbólicamente relevante dado el tamaño del colectivo en Madrid. Estas elecciones son un resultado de la eventual laboralización en Glovo, que anunció a finales del 2024, tras enfrentarse a acusaciones legales.
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