Las lluvias torrenciales causadas por el monzón, intensificadas por una tormenta tropical, han desencadenado una grave catástrofe en varias regiones del Sudeste Asiático. Las precipitaciones han generado inundaciones a gran escala, afectando particularmente a comunidades vulnerables y provocando la evacuación de miles de personas. La infraestructura en numerosos lugares ha sido severamente dañada, lo que complica las labores de rescate y asistencia humanitaria. Los gobiernos de los países afectados han declarado emergencias y están trabajando en coordinación con organizaciones internacionales para mitigar el impacto del desastre y brindar ayuda a los damnificados.
Leer noticia completa en El Mundo.



