Un reciente metaanálisis, realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison y la Universidad Global de Handong, ha puesto en relieve los efectos negativos del exceso de control parental en los niños contemporáneos. La investigación sugiere que características como la ansiedad y la depresión son más frecuentes en aquellos que experimentan una sobreprotección constante por parte de sus padres. Este tipo de crianza, que incluye intervenir en conflictos menores o tareas escolares, puede obstaculizar el desarrollo de la autorregulación, fundamental para gestionar emociones de manera independiente. A diferencia de las generaciones de los 60 y 70, que crecieron integrando el aburrimiento y el juego libre en su rutina, los niños actuales están mucho más estimulados y controlados. Los expertos destacan que estas experiencias cotidianas, donde se enfrenta la frustración y se toman decisiones propias, son clave para desarrollar resiliencia y habilidades esenciales para la vida adulta.
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