En un escenario donde la seguridad de Europa se ve cuestionada y el equilibrio de poder global trasciende de las dos potencias tradicionales, resurge el interés de varios países por desarrollar armamento nuclear. Esta reactivación refleja la creciente percepción de vulnerabilidad ante amenazas externas y la percepción de que los acuerdos y normativas internacionales que regulan la proliferación nuclear están perdiendo solidez. La situación plantea nuevos desafíos para la estabilidad mundial, al tiempo que antigua tensiones parecen reavivarse, marcando una era de incertidumbre en el ámbito geopolítico.
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