Con la llegada de la primavera, el peral de Callery, una especie nativa de China conocida por su característico y desagradable olor, ha florecido en las calles de Madrid, despertando quejas de los vecinos que describen su aroma como «pestazo insoportable» y similar al semen o al vómito. Este árbol es apreciado por los consistorios por su resistencia y capacidad de ofrecer sombra, pero su invasiva expansión ha causado polémica en diversas ciudades del mundo, incluida Barcelona, donde también se ha introducido. A pesar de su uso urbanístico, científicos advierten sobre su potencial invasor y el problema ambiental que podría conllevar.
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