El príncipe Guillermo de Inglaterra, reconocido entusiasta de los patinetes eléctricos, enfrenta un desafío de movilidad en su nueva residencia, Forest Lodge, en Windsor Great Park. Tras mudarse junto a su esposa, Kate Middleton, y sus tres hijos a esta mansión georgiana catalogada como Grado II en Berkshire, el heredero al trono británico debe ajustarse a las normas que prohíben el uso de estos vehículos por motivos de seguridad y gestión del tráfico dentro del parque real. Aunque solía desplazarse en patinete por el castillo de Windsor sin restricciones, una fuente cercana asegura que Guillermo se muestra dispuesto a respetar las regulaciones vigentes en su hogar definitivo, donde buscan ofrecer un nuevo comienzo a su familia.
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