El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha acusado a Hizbulá de violar el alto el fuego y ha ordenado una serie de ataques aéreos en territorio libanés que han provocado la muerte de al menos siete personas y dejado decenas de heridos. Según el gobierno israelí, estas acciones son una respuesta a lo que consideran provocaciones inaceptables por parte de la milicia chiita libanesa. La escalada de violencia ha generado una creciente preocupación internacional sobre las repercusiones que este conflicto pueda tener en la estabilidad de la región, intensificando los llamados a encontrar una solución diplomática para evitar una posible guerra de mayor envergadura.
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