El presidente peruano José Jerí enfrenta una crisis política tras ser vinculado al «Chifagate», un escándalo que rememora prácticas controversiales en la política. Captado en una reunión clandestina en un restaurante chino, Jerí afirmó que el encuentro fue parte de los preparativos para un evento con China, pero su relato ha cambiado varias veces, sumado a la revelación de que uno de sus acompañantes era el Ministro del Interior. Los medios reportan que el encuentro pudo estar relacionado con una licitación multimillonaria, lo que ha generado sospechas de tráfico de influencias. La bancada de Perú Libre busca apoyar una moción para destituirlo por incapacidad moral, mientras el primer ministro alega que Jerí podría haber sido engañado. En solo cien días de gestión, el presidente enfrenta una dura prueba para mantener el control en un momento de alta competencia electoral.
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