La Gran Pirámide de Guiza, uno de los monumentos más emblemáticos de la humanidad, podría ser mucho más antigua de lo que se pensaba, según nuevas investigaciones sobre los patrones de erosión en sus piedras calizas. Tradicionalmente atribuida al faraón Keops hace unos 4.500 años, esta teoría plantea que la pirámide podría datar de períodos de fuertes lluvias hace 40.000 años, lo que indicaría una historia más antigua y compleja de la civilización egipcia. Los defensores de esta hipótesis sostienen que los ancestros encontraron la estructura preexistente, posiblemente en ruinas, y la restauraron. Aunque la comunidad arqueológica está dividida y los críticos resaltan la fiabilidad de las pruebas actuales de carbono, este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre los orígenes del Egipto antiguo y afecta incluso a otras estructuras como la Gran Esfinge. El debate continúa, con Guiza aún guardando secretos por desvelar.
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