Un tribunal ha declarado culpable a un acusado que negó haber mantenido relaciones sexuales con un cura, pese a que no se hallaron pruebas de ADN en la residencia del sacerdote, propiedad del Arzobispado. El veredicto del jurado se basó en otros elementos presentados durante el juicio, aunque la defensa destacó la falta de evidencia física para respaldar las acusaciones. Este controvertido fallo ha generado un intenso debate sobre la valoración de las pruebas y la fiabilidad de las declaraciones testimoniales en ausencia de evidencia forense concluyente.
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