El Cuerpo Superior de Policía decidió posponer una intervención planeada con el objetivo de proteger a ciertos rehenes de alto perfil retenidos por Antonio Tejero durante el intento de golpe de Estado en 1981 en España. Las autoridades determinaron que un ataque inmediato podría poner en peligro la vida de estos individuos significativos, optando por una estrategia más prudente con la esperanza de preservar la seguridad de todos los involucrados. Esta decisión reflejó las complejidades y desafíos enfrentados por las fuerzas del orden durante uno de los episodios más tensos y críticos de la historia contemporánea del país.
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