La reciente serie ha revitalizado el interés por el minimalismo de las colecciones de Calvin Klein de los años 90 y evoca con nostalgia el esplendor del Nueva York de esa época. Además, ha reavivado el encanto por la figura del llamado príncipe de América, generando un renovado aprecio hacia su legado. Estos elementos han conseguido que la audiencia caiga nuevamente bajo el hechizo de una era dorada tanto en la moda como en la cultura urbana.
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