En un ambiente de crisis ferroviaria en Cataluña, el expresidente Carles Puigdemont recordó el caos de hace 19 años, vinculado al inicio del proceso independentista. En 2007, una manifestación masiva denunció el mal funcionamiento de Renfe y marcó un punto de inflexión en el movimiento soberanista. Sin embargo, casi dos décadas después, las quejas persisten con críticas a la falta de inversión en infraestructura y la gestión política actual. Recientes problemas en el servicio de Rodalies han llevado a ceses en la administración ferroviaria, reflejando un escenario de descontento e ineficiencia, mientras que el debate sobre el poder de los maquinistas y la gestión autonómica se intensifica. La imagen del Govern se ha visto afectada, con Sílvia Paneque y otros funcionarios en el centro de la polémica. En suma, la situación parece un retroceso sin claras soluciones a la vista.
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