Los paneles solares de silicio actuales son rígidos, pesados y frágiles, lo que limita su instalación a superficies planas y conlleva altos costos de instalación debido a estructuras de soporte necesarias. Además, la dependencia de China como principal productor de células de silicio presenta riesgos geopolíticos. Frente a esto, el MIT ha desarrollado paneles solares ultrafinos de perovskita, flexibles y ligeros, que se pueden adherir a cualquier superficie sin necesidad de bastidores ni mano de obra especializada. Estos paneles, desarrollados por Active Surfaces, son eficientes, con una conversión energética superior al 25,2%, y duraderos, con más de diez años de vida útil. Fabricados mediante un método de rollo a rollo con componentes no tóxicos, permiten una producción distribuida, reduciendo la dependencia de China. La empresa busca satisfacer la creciente demanda mundial de energía solar, promoviendo una instalación más sencilla y accesible.
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