Revolución en la Computación Híbrida: Tianqiong, el Superordenador 3D de China, Transforma el Diseño de Fármacos

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Revolucion en la Computacion Hibrida Tianqiong el Superordenador 3D de

China ha iniciado el año 2026 presentando una innovadora propuesta en el campo de la computación científica con el lanzamiento de Tianqiong, un superordenador 3D que busca romper las limitaciones clásicas de la simulación en áreas como la dinámica molecular, la química computacional y la ciencia de materiales. Este desarrollo, impulsado por Shanghai Silang Technology, no persigue competir en los benchmarks universales que suelen medir la capacidad de los superordenadores de propósito general. En cambio, se enfoca en resolver cuellos de botella relacionados con la distancia entre cálculo, memoria y comunicaciones internas, elementos que consumen tiempo y energía cruciales en determinadas simulaciones.

El término «3D», asociado a Tianqiong, se refiere a la organización del sistema en una topología espacial tridimensional, optimizando la reducción de trayectos y latencias internas. Este concepto es especialmente relevante en simulaciones científicas que implican una gran interacción entre partículas o moléculas, donde la movilidad de datos y la sincronización entre unidades de cálculo pueden superar cualquier ventaja creada por el aumento de núcleos o frecuencia.

En el núcleo de esta propuesta se encuentra la arquitectura MaPU, diseñada para realizar operaciones algebraicas de manera eficiente en simulaciones científicas recurrentes. Aunque programable, MaPU se distingue de las CPU clásicas por no ser de propósito general, lo que reduce ineficiencias cuando se abordan problemas específicos. De esta forma, Tianqiong destaca por su habilidad para mejorar el rendimiento en tareas concretas, sin buscar ser el mejor en todas las áreas.

Los informes procedentes de China señalan que en determinadas simulaciones 3D, Tianqiong ha logrado mejoras de entre 2 y 4 órdenes de magnitud, comparado con los enfoques tradicionales. Se establece una comparación con los superordenadores Anton, dedicados exclusivamente a la dinámica molecular, donde ya se han observado ventajas significativas frente a plataformas generalistas.

Tianqiong avanza hacia la implementación práctica, habiendo pasado de prototipo en 2022 a desplegarse en entornos reales en 2023, con la inauguración de un centro de computación 3D en Xiaogan, Hubei. Este centro aspira a convertirse en un núcleo de servicio para la simulación científica avanzada, consolidando un ecosistema que, si tiene éxito, dejará de ser una rareza técnica para convertirse en una opción estratégica.

Este fenómeno refleja una tendencia en la industria hacia una bifurcación: por un lado, la HPC/IA generalista, que busca maximizar el rendimiento en múltiples cargas; por otro, la supercomputación científica especializada, que se centra en resolver problemas específicos con más eficiencia por vatio y euro invertidos.

El verdadero desafío para Tianqiong no estará en el hardware, que es prometedor, sino en el software: necesita demostrar consistencia, trazabilidad y facilidad de adopción para permitir una migración sin problemas de los métodos actuales en los laboratorios. Para ser una herramienta efectiva en farmacéutica y ciencia de materiales, un área donde los cambios de plataforma requieren cuidadosa validación y calibración, Tianqiong debe ofrecer algo más que velocidad: debe garantizar confianza y estabilidad a la comunidad científica global.

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