El hormigón impreso en 3D se está consolidando como una alternativa innovadora en la construcción, con un enfoque en la eficiencia material y la reducción de emisiones de CO₂. Un grupo de investigadores ha desarrollado un puente experimental que utiliza esta tecnología junto con un diseño geométrico avanzado y nuevos aditivos minerales. Este puente es capaz de absorber un 142% más de CO₂ que el hormigón convencional, gracias a su estructura hueca que facilita reacciones químicas para capturar dióxido de carbono. Inspirado en la estructura de los huesos humanos, el hormigón presenta una capa externa densa y una red interna porosa, mejorando tanto la absorción de CO₂ como la resistencia del material. La incorporación de tierra de diatomeas, un polvo mineral altamente poroso, permite que esta mezcla absorba hasta 489 gramos de CO₂ por kilogramo de cemento en una semana. El diseño modular del puente, ensamblado con cables de acero postensados, ofrece además ventajas en términos de transporte y reutilización, sugiriendo potenciales aplicaciones en otras estructuras prefabricadas.
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