El mercado de la memoria está experimentando un cambio significativo, transformando lo que antes eran contratos de suministro relativamente estables en acuerdos mucho más dinámicos y volátiles. Con una escalada de precios evidente, los principales fabricantes de chips como Samsung Electronics, SK hynix y Micron han comenzado a modificar sus enfoques a la hora de firmar contratos de suministro de DRAM y NAND. Este giro en el enfoque contractual está marcado por acuerdos más cortos, renegociaciones frecuentes y la introducción de un nuevo modelo de “precio a posteriori”, donde el costo final se ajusta según las condiciones del mercado, incluso después de la entrega del producto.
Tradicionalmente, estos contratos establecían un precio fijo en el momento de la firma, permitiendo solo ajustes limitados en función de la volatilidad del mercado. Este modelo proporcionaba previsibilidad tanto a compradores como a proveedores, asegurando continuidad en el suministro y en las operaciones. Sin embargo, la inclusión de cláusulas de “post-settlement” significa que los precios ahora pueden recalcularse después de entregado el producto, reflejando el precio de mercado actual. Esto implica que los compradores podrían pagar más de lo acordado si el mercado experimenta un aumento significativo durante el periodo del contrato.
El trasfondo de este cambio se encuentra en la creciente demanda de infraestructuras de Inteligencia Artificial. Mientras los centros de datos continúan expandiéndose, la presión sobre la cadena de suministro ha obligado a los fabricantes a priorizar productos con mayores márgenes en un contexto donde la memoria se ha convertido en un recurso crítico, llegando a ser un cuello de botella que puede ralentizar despliegues enteros. Proyecciones indican que los precios seguirán aumentando, especialmente en el primer trimestre de 2026, reforzando la idea de que los contratos anuales ya no son viables en un mercado tan incierto.
Este nuevo enfoque ha resultado en un cambio de poder en las negociaciones. Se sugiere que las empresas tecnológicas más importantes, especialmente en Norteamérica, son las más afectadas por estos contratos dinámicos, debido a su rápida expansión en capacidades de computación. Para ellas, asegurar el suministro de memoria ha superado en importancia cualquier tipo de preocupación sobre los costos adicionales futuros.
Además de los ajustes de precios, la duración de los contratos también está cambiando, pasando de acuerdos anuales a otros trimestrales o incluso mensuales. Aunque teóricamente los compradores preferirían compromisos más largos para planificar mejor sus operaciones, la escasez actual y la volatilidad del mercado han impulsado a los proveedores a acortar los plazos. Esto minimiza el riesgo de oportunidad y volatilidad para los fabricantes, permitiéndoles reaccionar más rápidamente a las condiciones cambiantes del mercado.
La consecuencia inmediata para los compradores de estas nuevas dinámicas es un aumento en la incertidumbre sobre los costos de la memoria. La capacidad de ajustar los precios a posteriori implica que los departamentos de compras deben considerar no solo el precio y el volumen, sino también cómo se miden las condiciones del mercado y cómo se gestionan los ajustes periódicos. Para los fabricantes, aunque el modelo de “post-settlement” ofrece ciertas protecciones, también conlleva riesgos si el mercado se desplaza en direcciones inesperadas.
En última instancia, estos cambios reflejan una época en la que la infraestructura tecnológica dicta nuevas reglas comerciales. En 2026, la compra de memoria DRAM, NAND y otros recursos vitales para la inteligencia artificial se ha vuelto mucho más compleja, posicionando a la memoria como un bien estratégico crucial en un mercado altamente competitivo y en constante evolución.








