Los metales con memoria de forma, como el Nitinol, han encontrado su lugar en diversas industrias, incluyendo la médica y automotriz, gracias a su capacidad de recordar y recuperar su forma original tras una deformación al recibir un estímulo térmico. El Nitinol, compuesto de níquel y titanio, es especialmente notable por su uso en stents vasculares, donde se expande para desobstruir arterias gracias al calor corporal. Más allá de los quirófanos, estos materiales están revolucionando ingeniería mecánica y automotriz, con aplicaciones en sistemas que requieren alta precisión térmica y mecánica. No obstante, el trabajo con estas aleaciones enfrenta desafíos técnicos significativos debido a su resistencia y la complejidad del mecanizado. Con un futuro que apunta a aleaciones impulsadas por estímulos magnéticos, se espera que estas tecnologías transformen rápidamente sectores como la robótica y la ingeniería civil, permitiendo desarrollos avanzados y respuestas rápidas a cambios ambientales.
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