La industria bancaria se encamina hacia la eliminación del tradicional código PIN en las tarjetas de crédito, una medida impulsada por la creciente preocupación por la seguridad y la sofisticación de los fraudes. El objetivo es sustituir el PIN por un sistema de autenticación mediante huella dactilar. Bancos europeos como BNP Paribas y Crédit Agricole ya prueban estas tarjetas, que almacenan de manera cifrada la información biométrica en su chip, evitando la circulación de datos sensibles a través de la red. En Italia, entidades como Intesa Sanpaolo planean su despliegue para finales de 2026, y compañías como Thales Group desarrollan la tecnología, en parte, desde España. Este avance promete revolucionar el sector de pagos, similar a cómo servicios móviles como Apple Pay y Google Pay han incorporado ya la identificación biométrica, ofreciendo una forma de pago rápida y segura.
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