Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill han desarrollado un innovador sensor visual inspirado en los ojos biológicos, capaz de adaptarse a cambios de luminosidad sin necesidad de motores externos. Este avance supone un significativo salto tecnológico en los sistemas de navegación autónoma, ya que el nuevo sensor ajusta su apertura imitando el comportamiento del iris humano. Para lograrlo, los científicos replicaron el intercambio químico natural de las células nerviosas, utilizando un líquido de metal conductivo llamado EGaIn. El sistema fue probado en condiciones extremas de iluminación, donde demostró una mejora significativa en la gestión de reflejos y luces intensas, alcanzando una precisión del 83,5% en la interpretación de datos visuales. Este desarrollo podría revolucionar la seguridad y eficacia de vehículos autónomos y sistemas de navegación en entornos con iluminación variable.
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