Revolución Sostenible: Innovadores Envases Biodegradables con Harinas y Algas

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María MR

Un equipo de investigación del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), bajo el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha lanzado un innovador avance en el campo de los materiales de envasado biodegradables. Este desarrollo se centra en la creación de films biodegradables que se desintegran en el medio natural, utilizando una novedosa mezcla de harinas de maíz pigmentadas y sorgo con biomasa marina procedente del alga roja Gelidium corneum.

Este estudio, recientemente publicado en la revista Food Hydrocolloids, subraya la relevancia de esta investigación no solo desde el lado de la sostenibilidad, sino también por su capacidad de reutilizar desechos agrícolas y marinos. Gracias a la interacción de estos ingredientes, los envases resultantes no solo presentan una mayor rigidez, sino que también son menos sensibles a la humedad, haciéndolos más prácticos para su uso comercial.

La técnica empleada, conocida como melt-compounding, implica la combinación de calor y energía mecánica para unir el almidón de las harinas con la celulosa derivada de las algas, resultando en una composición uniforme. A continuación, estos films son moldeados por compresión, adquiriendo su forma final.

El equipo llevó a cabo la elaboración de ocho formulaciones distintas, estableciendo una proporción de 40% de harina de cereal y 60% de residuo de algas. Comparando con fórmulas previas sin la inclusión de biomasa marina, se observó que esta adición no solo generaba una estructura interna heterogénea, sino que también mejoraba las propiedades ópticas, la resistencia y la rigidez del material.

Amparo López, investigadora principal, destacó la relevancia de este enfoque por su capacidad de emplear interacciones naturales entre pigmentos, polisacáridos y proteínas, ajustando las propiedades de los films sin acudir a modificaciones químicas. Según López, utilizar residuos marinos poco valorados como refuerzo sostenible y económico es una estrategia crucial.

María José Fabra, coautora, reflexionó sobre cómo este procedimiento impulsa una bioeconomía circular y redefine el paradigma en el diseño de films biopoliméricos, recalcando el valor de las materias primas alternativas y los residuos marinos poco procesados.

La investigación pone de manifiesto que las mejoras en las propiedades de los materiales no dependen únicamente de un refuerzo físico, sino también de la compatibilidad a nivel molecular entre los diversos componentes. La incorporación del residuo de algas refuerza la organización molecular, facilitando la creación de redes más cohesivas, y abre un camino prometedor para valorar los residuos agrícolas y marinos en la producción de materiales de envasado biodegradables. Con ello, se enfatiza la importancia de combinar rendimiento y sostenibilidad dentro del marco de la bioeconomía circular.

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